Si tan solo una llamada
Sí Tan solo una llamada
Ring, Ring, Ring suena el teléfono como eso de las 4 de la mañana en la casa de Juan. Se levanta muy despacio y los ojos medio abiertos, pero logra levantar el teléfono. –¡Bueno! –Contesta Juan con una voz bien baja como si que no tuviera energía para hablar. Nadie le respondió. Regresó nuevamente a la cama y su sueño continúa; usualmente se levanta tarde. Esa llamada interrumpió su sueño. Lo que no se acordaba era, de que se trataba el sueño. Esto suena como una película que se pone en pausa para atender alguna llamada y luego continuarlo cuando se desea. La realidad de un sueño no es así.
Juan le costó mucho volver a dormirse. Se quedó pensando, quien se le ocurre llamarlo a tempranas horas. El problema no era si no podía dormirse sino se quedó analizando lo que interrumpió su sueño. Después de varios minutos se calló en un sueño profundo. Soñaba que esta teniendo éxito en su trabajo, escuela y su relación con su novia. Todo le estaba yendo bien, en el sueño por supuesto; su realidad era otra.
Ring, ring, ring, suena el teléfono por segunda vez. Estaba disfrutando aquel sueño pero tuvo que levantarse para atender la llamada. Su sueño fue interrumpido nuevamente. Lo peor del caso es que cada vez que levantaba el teléfono había un silencio en la otra línea. Se frustró tanto que hasta desconectó el teléfono para estar un momento en paz y dormir tranquilamente. Ahora ya era muy difícil que volviera a dormir y continuar aquel sueño.
Ya hay mucho ruido afuera. Después de 15 minutos de haber desconectado el teléfono alguien le tocó la puerta. Se tardó tanto en abrirla que cuando lo hizo ya no había nadie. Se levantó muy enfurecido y estresado. Ya no se acostó. Tomó su cuaderno y un lápiz y se puso a escribir acerca de lo que le pasó en la madrugada. Esto fue lo que escribió.
A las 4 de la mañana recibí una llamada que me despertó.
Estaba durmiendo tranquilamente. Nunca recibo llamadas a esas horas, ese día recibí una: fue una llamada de atención. Pocas veces le doy atención a lo que me pasa. Me encuentro en mundo de distracción. Cuando me encuentro ocupado en alguna actividad y alguien me interrumpen, me siente muy molesto porque no quiero perder un minuto de tiempo. Cuando nos interrumpen, debemos de darle atención. Es una llamada para ver si en verdad amamos lo que hacemos o simplemente lo hacemos por hacer.
Una llamada nos despierta mentalmente, para apreciar lo que estamos haciendo y las personas que nos rodean. Cuando no le damos atención viene una segunda llamada que nos trae el mismo mensaje.
La vida siempre nos presenta mil maneras para darnos cuenta de lo que estamos haciendo si es efectiva para nuestro bien y el de los demás. Muchas veces ignoramos esos signos que nos avisan que hay hacer un cambio en nuestra manera de pensar y vivir. Cuando alguien te toca la puerta ábrelo es probable que sea tu ultima oportunidad.
Se puede tener paz mental cuando se le da importancia a los nos pasa a nuestro alrededor.
Juan, al terminar de escribir lo que interrumpió su sueno, comprendió que era una llamada de un cambio de vida.
Autor Salvador Zacarias
Ring, Ring, Ring suena el teléfono como eso de las 4 de la mañana en la casa de Juan. Se levanta muy despacio y los ojos medio abiertos, pero logra levantar el teléfono. –¡Bueno! –Contesta Juan con una voz bien baja como si que no tuviera energía para hablar. Nadie le respondió. Regresó nuevamente a la cama y su sueño continúa; usualmente se levanta tarde. Esa llamada interrumpió su sueño. Lo que no se acordaba era, de que se trataba el sueño. Esto suena como una película que se pone en pausa para atender alguna llamada y luego continuarlo cuando se desea. La realidad de un sueño no es así.
Juan le costó mucho volver a dormirse. Se quedó pensando, quien se le ocurre llamarlo a tempranas horas. El problema no era si no podía dormirse sino se quedó analizando lo que interrumpió su sueño. Después de varios minutos se calló en un sueño profundo. Soñaba que esta teniendo éxito en su trabajo, escuela y su relación con su novia. Todo le estaba yendo bien, en el sueño por supuesto; su realidad era otra.
Ring, ring, ring, suena el teléfono por segunda vez. Estaba disfrutando aquel sueño pero tuvo que levantarse para atender la llamada. Su sueño fue interrumpido nuevamente. Lo peor del caso es que cada vez que levantaba el teléfono había un silencio en la otra línea. Se frustró tanto que hasta desconectó el teléfono para estar un momento en paz y dormir tranquilamente. Ahora ya era muy difícil que volviera a dormir y continuar aquel sueño.
Ya hay mucho ruido afuera. Después de 15 minutos de haber desconectado el teléfono alguien le tocó la puerta. Se tardó tanto en abrirla que cuando lo hizo ya no había nadie. Se levantó muy enfurecido y estresado. Ya no se acostó. Tomó su cuaderno y un lápiz y se puso a escribir acerca de lo que le pasó en la madrugada. Esto fue lo que escribió.
A las 4 de la mañana recibí una llamada que me despertó.
Estaba durmiendo tranquilamente. Nunca recibo llamadas a esas horas, ese día recibí una: fue una llamada de atención. Pocas veces le doy atención a lo que me pasa. Me encuentro en mundo de distracción. Cuando me encuentro ocupado en alguna actividad y alguien me interrumpen, me siente muy molesto porque no quiero perder un minuto de tiempo. Cuando nos interrumpen, debemos de darle atención. Es una llamada para ver si en verdad amamos lo que hacemos o simplemente lo hacemos por hacer.
Una llamada nos despierta mentalmente, para apreciar lo que estamos haciendo y las personas que nos rodean. Cuando no le damos atención viene una segunda llamada que nos trae el mismo mensaje.
La vida siempre nos presenta mil maneras para darnos cuenta de lo que estamos haciendo si es efectiva para nuestro bien y el de los demás. Muchas veces ignoramos esos signos que nos avisan que hay hacer un cambio en nuestra manera de pensar y vivir. Cuando alguien te toca la puerta ábrelo es probable que sea tu ultima oportunidad.
Se puede tener paz mental cuando se le da importancia a los nos pasa a nuestro alrededor.
Juan, al terminar de escribir lo que interrumpió su sueno, comprendió que era una llamada de un cambio de vida.
Autor Salvador Zacarias




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